JABÓN CASERO, LO NATURAL TAMBIÉN ES ESTÉTICO

 

Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi infancia es cuando a mediados del verano, la abuela venía diciendo que había que hacer jabón.

Preparábamos todo, un gran ritual que no entendías muy bien, pero que tu abuela cuidaba porque tenía que ser así.

Se sacaba el barreño para el jabón, se sacaba el palo especial para el jabón y se sacaba el aceite sucio de todo el año para hacer ese jabón.

Ahora sé que, a la hora de cocinar, el aceite es uno de los ingredientes en la dieta mediterránea que nunca falta y que es buenísimo para nuestra salud.  El problema es que 1 litro de aceite frito puede llegar a contaminar hasta 5000 litros de agua. Esto mi abuela no lo sabe, pero ella sabe lo que se hace en su casa desde que era niña, entonces por necesidad, ahora por ser un poquito más buenos con el medio ambiente, por lo que es estupendo convertirlo en jabón casero.

Los ingredientes base son de lo más normales que se pueden encontrar en todas las casas, ya que se le pueden agregar más dependiendo de lo que se quiera conseguir. Ahora vamos a ver un par de recetas.

  • Dos litros y medio de aceite usado y colado
  • Dos litros y medio de agua
  • Medio kilo de sosa cáustica, si es para lavar ropa, o 330 gramos si es para uso cosmético.

Mi abuela se ponía en el patio de casa, un lugar bien ventilado por los vapores que se desprenden a la hora de hacer la mezcla química. Ella no usaba nada más, pero a mí me gusta usar guantes e incluso unas gafas, para que la sosa no entre en contacto con nuestra piel.

No hay que usar recipientes metálicos, por lo que un barreño de plástico y un palo o cuchara de madera es la mejor opción.

Como se prepara? Pues es muy sencillo, pero bastante cansado. Se diluye la sosa cáustica en el agua poco a poco y con mucho cuidado, por el riesgo de quemaduras producidas por salpicaduras al ser una dilución exotérmica, esto es, que produce calor. El líquido final se conoce como lejía cáustica.

Se va vertiendo poco a poco el aceite removiendo de forma constante y siempre en el mismo sentido, para evitar que se corte.

Se forma una mezcla que sube de temperatura de forma química y automática, por lo que si queremos aromatizar o colorear ese jabón lo que tenemos que hacer es dejar que enfríen un poco.

Entonces le podemos mezclar aceites esenciales de lavanda (pieles con acné, dermatitis…), de rosa mosqueta (para pieles sensibles) o de limón (cicatrices, anticelulítico…)

Ya que estamos haciendo jabón completamente natural, también podemos darle un poco de color, sobre todo si es estético, rosa (infusión de remolacha o de pétalos de rosas), naranja (un poco de polvo de jengibre o raíz de lirio), morado (infusión de flor de violeta o de lavanda), marrón (polvo de canela o cacao) ….

Para estas infusiones se ponen 3 partes de la planta por 1 de agua en un recipiente al fuego, tapado y llevado a ebullición. Cuando empiece a hervir, se reduce el fuego al mínimo, hasta que el líquido se haya reducido hasta más menos la mitad y las plantas hayan dejado su color, se deja enfriar y se cuela. Si se guarda, que sea en bote de vidrio.

Espero que este articulo te haya trasladado a ese momento de nuestra vida en la que compartíamos esos momentos tan especiales con las abuelas. y es una actividad fantástica para hacerla con nuestros nanos y que ellos también forjen esos recuerdos tan especiales, siempre con seguridad y bajo nuestra atenta vigilancia.

Autor entrada: Belen DTA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *